sábado, 8 de mayo de 2010

Películas por las que amo el cine (1): "La carretera"



En ocasiones, uno se encuentra ante un hecho excepcional que hace que todos los planes se vayan al traste, sin que ello suponga algo negativo. La película de la que hablaré a continuación es uno de ellos. Cuando anuncié esta primera (y espero que longeva) sección fija en Club Silencio, mi idea era, en especial en las primeras críticas, hablar de aquellas películas que me gustan desde hace mucho tiempo, mis favoritas, y en absoluto pensaba escribir mi primera crítica de una vista recientemente y de la cartelera de estos últimos meses.

Sin embargo, “La carretera” es un hecho excepcional en el cine actual por muchos motivos, y tal como os contaré a continuación, merece la pena romper mis planes iniciales y usarme de la última película de la carrera interpretativa del sencillamente excepcional Viggo Mortensen (mientras no cambie de opinión sobre su retiro, cosa que finalmente parece que podría suceder con la nueva de Cronenberg), para dar el pistoletazo de salida a una serie de críticas en las que disfrutaré, y espero que aquellos que se molesten en leer lo hagan también, no solo visionando cine, sino escribiendo y disertando sobre él. Finalmente, esta primera crítica llega con bastante retraso, lo sé, pero quién sabe, quizás me anime y lo compense con un ritmo alto de producción…



En primer lugar, a la hora de valorar esta historia (algo que aplicaré a futuras críticas), voy a procurar separarme por completo de su original literario. No por el hecho de no haber leído la novela de Cormac McCarthy, sino porque prefiero valorar el material cinematográfico al que me enfrento de manera individual, sin someterlo a comparación alguna con el texto que adapta.

La carretera es una cinta que funciona a muchos niveles. Puede ser vista como una película de supervivencia, como una historia de lucha y amor entre un padre y su hijo, como una muestra de la desolación a la que nos conduce el comportamiento de la raza humana… Pero por encima de todo, “The Road” es un film sobre la inercia. La inercia a seguir adelante, a resistirse a rendirse y morir cuando no queda resquicio o lógica alguna para continuar. Trata sobre aquello que hace a los seres humanos especiales.



Cuando pude ver las primeras imágenes, sinopsis y tráiler de esta cinta, a pesar de las buenas sensaciones que me transmitían la historia, el reparto y el director de la más que interesante “La proposición” al frente, una duda asaltó mi mente: ¿Estaría ante una buena premisa inicial, con futuro post apocalíptico incluido, para luego ver una sucesión de tópicos, escenas prototipo de este clase de películas y demás elementos previsibles en una cinta de supervivencia en futuro desolador? Por una vez, y gracias a Kubrick, nada más lejos de la realidad. Apenas se extienden a unos minutos, en ocasiones totalmente testimoniales, las escenas en que presenciamos matanzas, persecuciones y cualquier tipo de escena de acción/tensión propia de este tipo de cintas. La brevedad de estas escenas acentúa la sensación de tensión, y en ocasiones incluso terror, que provocan en los personajes y nosotros mismos. “The Road” juega en otra liga, es una película especial.

Ojo, no digo con esto en absoluto que sea una gran cinta, porque no lo es. De hecho, en los últimos meses he visto un par de cintas claramente superiores a esta. ¿Por qué dedicarle tanto tiempo a intentar analizar esta? Porque trabaja algo que cada vez se ve con menos frecuencia en el cine actual: los personajes nos importan. Así de simple, nos transmiten empatía y sufrimos con ellos, algo clave en una cinta de supervivencia y lucha contra toda desolación.



Viggo Mortensen está sencillamente excepcional. Sin grandes florituras, sencillo como él solo, elabora un retrato preciso y lleno de autenticidad de un hombre que ha perdido prácticamente todo lo que tenía, y al que solo lo mueve a seguir viviendo y luchando el amor incondicional hacia su hijo. Cada plano, cada mirada y cada palabra nos habla de ese amor, de esa dedicación devota a mantener viva a la única persona que le queda. Ese amor contrasta con una en ocasiones irracional hostilidad a todo lo que los rodea o podría amenazarlos. A través de diversos flashbacks/sueños, vemos la evolución en la degradación del mundo y su vida anteriores, en los cuales aparece Charlize Theron, cuyo personaje es el vivo retrato de la frialdad femenina ante los sentimientos del interpretado por Mortensen. La actriz sudafricana, tan hermosa como hipnótica en sus apariciones, ayuda con su personaje a entender la evolución psicológica y emocional marcada en el protagonista de la cinta.

En lo que respecta al personaje del hijo, nos encontramos con Kodi Smit-Mcphee, quien sencillamente parece que llevase toda su corta vida dedicándose a esto, en lugar de ser debutante en la gran pantalla. Además de ser el objeto de dedicación de su padre, realiza el papel de su conciencia. Es el vivo retrato de la inocencia en un mundo sumido en la total degradación. Le seguiré la pista a este chico. Mención especial merece la aportación de todo un titán como Robert Duvall, sin duda junto con Charlize Theron el personaje secundario más relevante de la historia, en la cual aparece anecdóticamente el siempre correcto Guy Pierce, uno de esos actores a los que parece faltarles un hervor para no dejar algo frio al espectador.



John Hillcoat, del cual, como he comentado anteriormente, ya había visto “La proposición”, western australiano escrito por Nick Cave, en el cual precisamente Guy Pierce ejercía de protagonista, se limita a narrar, sin inmiscuirse ni hacer notar especialmente su presencia en la dirección, esta historia desoladora, con una puesta en escena acorde al mundo en el que se encuentran los protagonistas. Cabe destacar dentro de los diversos apartados técnicos y artísticos la fotografía del español Javier Aguirresarobe. Basta una sola imagen impregnada por su iluminación para ambientarnos en ese futuro, el cual nos resulta preocupantemente familiar y cercano, en el que es una de los mejores trabajos en la carrera del prolífico director de fotografía. Solo le sigue el ritmo a su trabajo el de Warren Ellis y Nick Cave con su composición musical, sencillamente emocionante en cada nota, aunque no llegue al mismo nivel de la que realizaron para cierto atípico y reciente western del que seguramente acabaré hablando tarde o temprano.



Solo me queda recomendar el visionado de esta película, a la cual calificaría como miembro del grupo de cintas especiales, en estos días en los que el riesgo a la hora de narrar una historia parece reservado a círculos muy independientes, “La carretera” hace de la sencillez su principal arma de originalidad para desmarcarse de cualquier otra película de su género. Una cinta única, como esperemos que esta crítica, única en este momento, se quede simplemente en la primera.

viernes, 12 de febrero de 2010

Quiero ser un justiciero...

...pero como se tarda menos en ver cine y escribir sobre ello que ser instruido por Liam Neeson en las montañas, daré rienda suelta al fin a mis instintos de crítico frustrado. "Anuncio" (¿alguien lee? - dadme una perdida briboncetes, y asi me animais a escribir-) el pistoletazo de una nueva/primera sección fija y mínimamente regular en el blog, "Películas por las que amo el cine", que básicamente será una excusa para escribir críticas y divagaciones varias sobre peliculas que me gustan y hacen que ame cada dia más este arte.

Y de regalo, uno de mis "MOMENTO CRONENBERG" favoritos (dejo pendiente con esto también el desafío de realizar un post explicando y analizando el significado de este término).


VER ESCENA

PD: Malditas inserciones desactivadas.

¿Alguien es capaz de no excitarse viendo esto?

viernes, 5 de febrero de 2010

Olvídame

¡Hola de nuevo, mundo internauta! Poco nuevo que decir, nuevos proyectos, muchas ganas de hacer cosas nuevas...¿Y qué mejor forma de reencontrarse con el Club Silencio que hacerlo con "Erase me", el primer corto de Andrea?

No tengo mucho más que añadir a lo que ya hemos hablado hoy, me alegro mucho de ver confirmadas mis expectativas, espero poder disfrutar de más cosas por tu parte y ya sabes, cuando menos te lo esperes, aquí tendrás 13...



Y de regalo...Simplemente emocionante. Simplemente PIXAR...



PD: En este pequeño "regreso", un pequeño regalo para Elton en forma de citas nuevas de peliculas, que sé que tanto le gustan ;).