lunes, 2 de noviembre de 2009

MIERDA

El silencio siempre vuelve, la habitación a oscuras. Y la ausencia.

Puedo caminar durante horas sin estar presente, puedo hablar sin parar sin decir nada, puedo estar con un millón de personas y seguir solo. Puedo, puedo, puedo…¿PUEDO?

Soy un predicador cuyos salmos son profanados por la voz que los dicta. He sembrado en un campo muerto para mí, no me espera ninguna cosecha. Nunca recogeré los frutos de mi esfuerzo, pues mi esfuerzo no es válido, yo no soy apto.

Sírveme otra copa, Samu, tenemos mil historias que contarnos, ¿no crees que puede ser un maravilloso viaje? Déjalos que ellos vivan entre ellos, que se revuelquen en sus mentiras, tú y yo no necesitamos mentiras, ¡Ya vivimos dentro de una!

Porque "si" significaba "nunca", ¡brindo por ello!, ¿por qué bindas tú?

Y a la mañana siguiente, vomitaré por la ingratitud, vomitaré hasta mi última gota de bilis ante tal farsa. Y quzás entonces pueda empezar, no a vivir, pero al menos si a sobrellevar la vida...

Devuélveme el recuerdo dulce de Octubre, ¡Déjame al menos eso, maldita sea! No me lo merezco, he sido estafado...¿Dónde puedo reclamar la ilusión y confianza robadas?

¿Y ahora qué?

AHORA DUÉRMETE SAMU, Y SUEÑA QUE EN ESTA MIERDA NO EXISTES...