miércoles, 29 de agosto de 2007

Toda rosa debe morir

Mirando entre antiguos escritos he encontrado un relato que escribí hace ya bastante tiempo para algun concurso(en el que pasarían a mil por hora de mí para variar):

TODA ROSA DEBE MORIR

Y el agua rojiza cayó de lo alto.

Yo estaba de pie, observando su trayectoria, intentando ver a través de las moléculas que la formaban. Pero no logré ver más allá del agua. Fueron mis propios ojos una barrera para alcanzar un completo entendimiento. Decidí ponerme en marcha. Ya había soñado demasiado.

Caminé durante un tiempo por el sendero bordeado por piedras partidas en dos. Cada cierto tiempo sentía deseos de inclinarme para coger alguna de esas mitades, pero cuando me disponía a hacerlo sentía como si mi corazón me previniese, ya que si separaba a alguna de esas mitades de la otra que la completaba sería como separar una mitad de el mismo, impidiéndole sentirse completo al igual que ocurre con los amantes que se ven forzosamente separados. Seguí caminando y liberé mi pensamiento de todo orden y concierto.

La habitación se dejaba iluminar por el sol que penetraba a través de la ventana. Entraba como un intruso, sin haber sido invitado por las sombras a las que ahora esquinaba, separando a las unas de las otras para dejarlas en una situación vulnerable. Las flores yacían marchitas en el jarrón. Ella aún no había llegado.

Al terminar el sendero me paré, pues se bifurcaba en dos caminos. Frente a mi había un niño sentado sobre el árido suelo. En sus brazos sostenía a un pequeño gato, al cual mecía lentamente. Me incliné sobre el niño y acaricié al gato, mas no percibí signo alguno de vida en su interior.

- Debías de quererle mucho- le dije procurando que mi tono le consolase.

- Aún le quiero.

Se limitó a decirme eso sin apartar sus ojos del cadáver del animal.

- Puede que ahora te resulte difícil, pero con el tiempo lograrás asimilar su pérdida.

- ¿Por qué dices eso?

Fue entonces cuando posó sus ojos sobre los míos.

- ¿Qué camino vas a tomar?

Volví a ponerme en pie y observé hasta donde la vista permitía el lugar al que llevaba cada uno de los caminos. Aparentemente eran iguales, aunque algo me decía que en el fondo eran totalmente distintos. Más no podía elegir uno de ellos, ya que no era capaz de hallar el significado a mi propio camino. Decidí preguntarle al niño, ya que parecía saber de aquel lugar más que yo.

- ¿Cual crees tu que debería coger?

El niño volvió a fijar su vista en el gato.

- Nadie puede decidir por ti. Debes seguir el camino que te indique el corazón.

Decidí hacerle caso. De modo que cerré los ojos y me dejé llevar por mis pies. Anduve durante un rato y aún estando lejos de él pude oír por última vez al niño.

- Mientras él esté aquí, conmigo, no le habré perdido. Solo me queda aferrarme a esa esperanza, pues sin la esperanza la vida perdería para mí el sentido. Nada me separaría ya de la muerte.

Una vez más llegó ella, radiante como la primera luz del alba, radiante como la primera vez que la vi aquella mañana de primavera. Ha pasado mucho tiempo desde aquello. Cambió las flores marchitas por unas que debía de haber recogido o comprado esa misma mañana. Se acercó a mí, me abrazó y besó mi mejilla. Yo quise besarla, acariciando sus labios contra los míos a la vez que deslizaba mis dedos entre los mechones de su pelo. Pero el muro que nos separaba no me dejó reaccionar una vez más. Ni siquiera pude mover un solo centímetro de mi cabeza para mirarla, aunque eso nunca me impidió verla. Pues ella era toda mi vida, y yo la suya. Ella me hablo durante mucho tiempo y yo hubiera querido hablar con ella pero ni siquiera fui capaz de escucharla. Antes de marcharse se despidió como siempre: con un abrazo y un beso.

Pero algo cambió aquel día, ya que ella hizo algo que nunca antes había hecho. Me habló susurrándome al oído. Y yo pude oírla por primera vez en mucho tiempo. Oí su voz clara como agua cristalina, tan clara como el azul radiante del cielo por la mañana.

- Mientras estés aquí, conmigo, no te habré perdido. Solo me queda aferrarme a esta esperanza, aunque empiezo a perderla. Y con ella pierdo el sentido de la vida.

Abrí los ojos y observé el camino que se extendía ante mí. Lo que antes resultaba luminoso y esperanzador se tornó toda oscuridad y temor. El oscuro horizonte conformaba un todo inmenso y a la vez no era nada. Seguí caminando sin saber adonde dirigía mis pasos. Aquello, unido a la más absoluta oscuridad, me hizo concebir un sentimiento profundo de temor.

Pero todo mi temor desapareció al verla a ella. Llegó a mi envuelta en una luz que se me antojaba eterna, ninguna oscuridad podía hacerle frente, porque ella era la luz en si misma, ella era mi esperanza. Ella era superior a todo lo demás, nada del mal del mundo podía alcanzarla. Se acercó a mí y cogió mi mano. Lo hizo de manera suave y a la vez tremendamente firme. Me abrazó, beso mi mejilla y me susurró al oído.

- Si te muestro las rosas, ¿me seguirás?

Yo le hubiese dicho que la seguiría hasta el fin del mundo y dejé que me llevase a ver las rosas, que crecen salvajes y silvestres junto al río. Me resultó tan hermosa que no hubiera podido negarle nada aunque hubiese reclamado mi vida. Era tan hermosa...

Era una mañana agradable para pasear por el campo, no importaba tener o no algo que hacer, el simple hecho de experimentar aquella extraña tranquilidad justificaba el tiempo empleado. Yo me dejaba llevar por ella, sentado en mi silla de ruedas mientras descendíamos en dirección al río, el cual era profundo y muy caudaloso. Pero nada de eso importaba. Lo único importante es que ella estaba conmigo, y yo me sentía completo. Llegamos a la orilla del río.

Las rosas me parecieron tremendamente hermosas y las observé mientras ella me iba introduciendo en el agua. Apenas me rozaba la brisa en la cara, la cual parecía seguir el curso del río. El agua me llegaba a los tobillos y ella me paró sujetando durante un momento la silla de ruedas. Me abrazó por última vez, me beso acariciando sus labios contra los míos y me susurró al oído.

- Volveremos a encontrarnos, solo tendrás que seguir que lleva hasta las rosas, que crecen salvajes y silvestres junto al río. Si las sigues me hallarás. ¿Me prometes que lo harás?

Quise decirle que si, pero el muro que nos separaba me impidió hacerlo. Ella secó sus lágrimas y dejó que el agua del río me llevase. Mientras me hundía pude mirarla por última vez, despidiéndose de mí moviendo su mano de forma pausada. Alguien me dijo una vez que toda rosa debe morir, a pesar de que su belleza las hace parecer inmortales, impasibles frente al transcurso del tiempo. Su belleza debe morir pues el mundo no sería capaz de resistirla eternamente. Espero poder volver a verla algún día. Era tan hermosa...



PD:Al igual que el guión de un corto que algún día realizaré, este relato tuvo como inspiración la letra de esta canción

Que aprenda la DGT...



Escena de la película "Carretera perdida" de David Lynch

viernes, 24 de agosto de 2007

Nightwish - While your lips are still red



Esta es una de esas canciones que, sin saber por qué, evocan algo en mí cuando las escucho. En este caso me recuerda el tiempo pasado, las ocasiones perdidas. Me recuerda que todo se marchita tarde o temprano, y que por eso es mejor vivir las cosas antes de que se conviertan en cenizas del recuerdo. Una lección que normalmente se aprende cuando ya es demasiado tarde. Y al comprender que hemos perdido en la partida de la vida, solo nos queda sonreir y aceptar nuestra derrota.

miércoles, 22 de agosto de 2007

"Dadle las buenas noches al malo"

Buenas noches, Tony.

domingo, 19 de agosto de 2007

Solo palabras

Te miré a los ojos y te dije "te quiero"
tu sonreiste y me preguntaste "¿qué significa eso"?
yo no supe que contestarte y aparté la mirada
tu me dijiste:"eso que me has dicho son solo palabras"
yo sin poder mirarte salí corriendo sin mirar atrás en mi escapada
mientras corría deseé con todas mis fuerzas no haber conocido nunca esas palabras

Desperté empapado en sudor y con un escalofrío en la espalda
a pesar del dolor que sentí no había ocurrido nada
pensé que quizás debía hacer cumplir el sueño, aún sabiendo lo que me deparaba
entonces comprendí que por doloroso que fuese nunca te diría nada
porque de hacerlo, aquello que sentía serían solo palabras

PD:Como compensación a la mierda que acabo de poner, aqui está el videoclip de la canción "Bittersweet" de Apocalyptica.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Tiempo



Una pequeña joya que pude descubrir al compartir panel de finalistas en el Cortomanía 2007 de Córdoba, donde pasé a la final con "Cartas" y "La sombra que veo en tus ojos". El autor de este corto, un tal Fernando Ruiz, logró el segundo puesto con otra obra que presentó a concurso, e incomprensiblemente esta pedazo de obra pasó desapercibida para el jurado. Una muestra de talento por parte de un autor muy joven(para que luego digan que en el cine español no hay futuro, lo que no hay es pelotas por parte de los productores para apostar por el).

martes, 14 de agosto de 2007

El laberinto de Simone

Simplemente uno de los mejores cortometrajes que he visto:




PD: Con este corto sobran las palabras pero aún asi...la niña es la ostia!!!!(una impresionante Laura Sonntag)

jueves, 9 de agosto de 2007

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais...

Y nosotros te creemos, Roy. Yo al menos si me creo a Rutger Hauer cuando dice todo lo que ha visto. Cuando alguien me pregunta por un discurso o escena clave en una película no puedo evitar pensar en esta joya de la ciencia ficción que es Blade Runner(si no la has visto no pongas este video). No es solo lo que dice Roy, ni la combinación de la escena de lluvia con la música de Vangelis. Es la mirada de Hauer, el pasado que nos evoca y que nunca será conocido. Esos recuerdos que como el mismo dice, "se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia". Pues que son si no los recuerdos, pequeñas gotas que se pierden en la inmensidad de la lluvia de nuestra vida.

A veces a mi tambien me gustaría poder olvidarlo todo. Poder bajar la cabeza bajo la lluvia y decir: "Es hora de morir".

sábado, 4 de agosto de 2007

Vida

¿Qué es la vida?
Típica pregunta, típicas respuestas. Esos es todo lo que se puede encontrar quien vea este corto. Gente formulando y respondiendo preguntas cuyas respuestas nos resultan obvias y conocidas a todos. Por lo tanto, cabría preguntarse la necesidad de hacerlo. La respuesta es sencilla, porque no somos conscientes de las cosas que sabemos y están frente a nosotros hasta que alguien nos las recuerda. Eso es "Vida", las respuestas que ya conocemos a preguntas que damos por contestadas. Un recordatorio de parte de gente cualquiera de que la vida no es mas que aquello que nosotros queramos que sea. Y sobretodo de que la reflexión sobre la misma, aunque importante, no debe primar sobre el disfrute de la misma. La vida que conocemos es lo único que sabemos que tengamos. Tras el visionado del corto y a pesar de esta explicación habrá quien siga pensando que "Vida" no es mas que una simple tomadura de pelo, un burdo intento de hacer arte de algo muy simple. Una broma pesada, por así decirlo. Pero,¿acaso no es eso la vida?...

miércoles, 1 de agosto de 2007

Cartas

La historia de un amor irracional que nunca podrá verse realizado. Esta podría ser el resumen de lo que cuenta este corto. El amor sin sentido(¿alguna vez lo tiene?) que una chica siente hacia un chico al que no conoce, del que lo único que sabe es aquello que puede ver con sus ojos. Sin embargo, no se trata de un amor superficial ni vacío, sino de un sentimiento tan fuerte y auténtico como el que puedan haber sentido dos personas durante mucho tiempo. Pues el amor no requiere necesariamente de la participación de dos personas, ni siquiera necesita que le pongan nombres, aunque a veces esa es la única forma que tenemos para convencernos a nosotros mismos de que existe. Las cartas son los pensamientos, los deseos, las frustaciones y desengaños de una chica que no es capaz de ver mas allá del dolor inmediato. Cuando el dolor por un amor imposible es tan fuerte, no puede haber un final feliz. No aparecerá a la vuelta de la esquina alguien que la rescate de su sufrimiento. Y al final solo quedarán sus pensamientos, sus deseos, sus frustaciones y sus desengaños.

Al final solo quedarán cartas con palabras que nunca serán entendidas...